sábado, 12 de abril de 2014

¿Por qué iré a ver Al Sur de la Inocencia?


Debo confesar que me enteré de la película hace un par de meses explorando el fascinante mundo de Facebook. Vi el anuncio y me entré a su página. Sólo la imagen principal captó mi atención. Me recordó tomas de películas que llevo colgadas del pensamiento. Luego de mirar el trailer, quedé con la intriga aferrada a mi estómago y a mi garganta. El punto es que a partir de ahí, comencé a escuchar las muchas expectativas de mis compañeros del trabajo, de la universidad, la iglesia, y demás. Sobre todo, las de mis compañeros de trabajo, que más exigentes con el cine, no pueden ser, cosa que me ha hecho verlo de una manera totalmente diferente (Two-Thumbs Up).

Bueno, sin más preámbulos, aquí les dejo mis razones para ir a ver esta película, que en mi opinión, promete mucho. Yo apuesto al cine dominicano. Tiene muchísimo potencial, y entiendo que nosotros deberíamos empezar a verlo de una manera más crítica, para que sólo las películas bien realizadas - incluyendo guión, actores, fotografía, etc.- ,obtengan el reconocimiento merecido.

Mis razones
(Las preguntas que expreso debajo son extractos de una entrevista realizada al elenco, por la Revista Estilos)

1. Los actores principales. Tienen muy buena referencia y experiencia, los pies en latierra, y una visión clara de lo que buscan desarrollar en su profesión, y lo que obtienen de esta, a nivel personal. 

A Frank:
            ¿Frank Perozo ha sido rechazado?

¡Claro! Un actor promedio es entrevistado entre 15 y 20 veces a la semana. Esta es la profesión donde más te dicen que no porque intervienen muchos factores como el físico, la visión del director y hasta el metal de voz. Debes aprender a vivir con el rechazo. 

            A Sarah:
            ¿Qué fue lo que más disfrutaste de tu papel?

La esencia de Vera. Ella fue criada de una forma “correcta”, pero luego es capaz de romper con todos estos estereotipos, no por rebeldía sino por valentía. Eso fue lo que Vera me dejó, hay que serle fiel a la verdad de tu interior.  

            A Christian:
            ¿Qué quiere transmitir tu personaje?

La verdad creo que muchos jóvenes se sentirán identificados con ciertos aspectos de mi personaje. Andrés aún no sabe qué hacer con su vida, nunca ha tenido que esforzarse demasiado en nada y todo lo ha tenido en bandeja de plata hasta el momento en que todo esto acaba. Se va dando cuenta de que existe su realidad y ‘La’ realidad. Es una persona que no tiene un norte definido pero que, al final, lo encuentra. 

2. El director. Héctor Valdez, aún a su corta edad, tiene la madurez y el plomo suficiente para desarrollar un guión distinto y memorable. Aunque también, cabe decir que lleva esta pasión por dentro desde muy pequeño, y ha trabajado anteriormente con estrellas de nuestro país, factor que le ha permitido crecer como profesional del área. Su visión sobre esta película lo proyecta como un visionario del cine dominicano, que se rehúsa a reproducir lo habitual, que quiere aprovechar las virtudes y los defectos de todo lo que nos representa como isleños, y al final, obviamente plasmar un poco de él en su obra.

A Hector:
            ¿Qué quieres transmitir con esta película?

Al Sur de la Inocencia surge de circunstancias en mi vida que me marcaron. Una de ellas fue la muerte a destiempo de mi tío y la sorpresa del nacimiento de mi sobrina. Al Sur de la Inocencia es una alegoría al ciclo de la vida. Contará sobre ese viaje de crecimiento interno que hacemos en algún momento. 
           
3. La historia. ¿Quién no se crea su propia historia a partir de un trailer? Si no es así, comiencen a hacerlo. No hay nada de malo en crearse expectativas en torno a películas que anhelamos ver, y esta, para mí, no es la excepción. La historia promete ser tan interesante como muchas películas de cine independiente que nos hemos otorgado el privilegio de ver. La cruda verdad de las situaciones, que cada ser humano debe atravesar, o las decisiones que debe tomar, son la esencia de este tipo de película. Y esta, ciertamente, no se queda atrás. 


4. La fotografía. Me enamoré totalmente de las pocas tomas que puedo apreciar en el trailer, y las capturas que nos han dejado disfrutar en su página. Es cierto que para enamorar al público, se presenta lo mejor de lo mejor en los avances. Pero, pensándolo bien, ¿quién no dice que todo el largometraje sea desarrollado de la misma manera?  







Siempre hay algo que contar, 

Denisse. 



viernes, 11 de abril de 2014

Calle vieja, Calle nueva


Hola, desde el barco. 

Disculpándome por mi ausencia, debido a finales y demás compañeros, aquí les dejo la entradita del viernes. 

Hace aproximadamente cuatro años, escribí este cuento. Esta fue una de mis aventuras escritas, más favoritas porque era en ese momento cuando tenía mucho más tiempo para dedicarme a la lectura, y por ende, a la escritura. Pero como siempre ha ocurrido, aún tuviera todo el tiempo del mundo para escribir, la inspiración llegaba en el momento menos indicado: en clases. Y puedo decir que aún en la universidad, sigo pasando por lo mismo. Sin esperarla ni buscarla, la idea llega y hay que escribirla de una vez para que no se vaya. Aunque créanme, a veces hay que caerle atrás. Utilizar algunos métodos o procesos para despertar la creatividad. Pero ese es tema de otra entrada. Volviendo a lo que nos compete por el día de hoy, puedo decirles que recuerdo perfectamente cómo llegó esta idea a mi mente y en qué situación. Me sentaba atrás en el curso. En un ratito libre que tuvimos en clase, tomé la mitad de una hoja que andaba rodando por ahí, y un lápiz medio gastado. Comencé a escribir y todo fluyó (literalmente). Entre esa clase y la que seguía después, lo terminé. Se lo mostré a mi amiga y editora personal, excelente escritora también (Gigi te quiero), y me dio el visto bueno, destacando que tenía una gran influencia de mi escritor favorito. El caso es que me enamoré de esta pequeña historia. Espero que a ustedes también les guste. 


Calle vieja, Calle nueva 

Un viejo bolero. Tengo la sensación de ser el único anciano que lo admira en este lugar. Luces tenues. Observo cada una y me detengo en la del fondo, que verde y llamativa, me hace recordar. Una barra vacía. Es lunes, no hay mucha gente. La mujer pelirroja de piernas largas, pide un trago y mira a ambos lados, como buscando alguna respuesta. Un señor elegante acaba de entrar. En una esquina, tres jóvenes se ríen a carcajadas y piden cerveza. Yo observo el panorama mientras cambian la canción.

"De mi calle vieja me alejo, a la calle nueva me voy. Es mucho lo que dejo pero más lo que tendré luego"

Canto, sonrío con picardía, me levanto y me dirijo hacia la pelirroja. Me inclino un poco, le presto mi mano derecha, ella me tiende su mano izquierda y dándole una vuelta, la acerco hacia mí. Ella me mira, me tira una risita y se deja llevar. La canción, el momento, el lugar, las personas, todo parece bueno. El Piro me mira desde la barra, me guiña el ojo, como quien dice: "¡pero qué viejo ma' agenta'o!". Yo me río y sigo la pieza con mi pelirroja. Al terminar la canción, ella me susurra un "gracias" al oído; se va. Sombrero en mano, adiós al Piro; me voy.

Tengo la sensación de ser libre y la condena de ser las 12. A duras penas he bailado, estoy viejo y cansado. Pero hoy he decidido recordar, y por tal motivo voy de camino al malecón. Me choco con una doña que canta, un humilde pescador, miro una pareja enamorada, disfruto un merengue viejo. Es fácil, solo es cuestión de cederle el paso al recuerdo. Me imagino en la playa con Azucena a la edad de nueve años. Cada uno con vagas metas, con inocencia y enamorados al fin. Ella me pidió un beso y yo, en mi timidez, la besé. Azucena ríe, yo río, me abraza y la sorprendo con otro beso. Fue algo inesperado pero ciertamente bueno.

-¿Qué habrá sido de ella?- me pregunto.

Sigo mirando el mar calmado. Me siento en un banco tan viejo como yo y me respondo: "Talvez en este momento se habrá acordado de mí y se estará preguntando lo mismo". Pienso en mi pelirroja, en mi baile, en mi gente del bar. Alguien me toca el hombro. Asustado, miro hacia atrás.

-"Papá, levántese, le toca su medicina"- me dijo.

Una vez más, fue solo un sueño. A mis 90 años es tan fácil delirar.



¡Feliz Viernes!


Siempre hay algo qué contar, 

Denisse. 

martes, 1 de abril de 2014

Ellen Kuras

Las imágenes deben tener un significado. Tienen que contar una historia. Hay una gran diferencia entre crear imágenes -es decir, simplemente filmarlas- y contar una historia con ellas. 


Eternal Sunshine of the Spotless Mind (¡Olvídate de mí!, 2004), es una de mis películas favoritas, y la más memorable, incluyendo el soundtrack. La vi el pasado diciembre como recomendación, y puedo decir que me enamoré. No sólo de las realidades que crudamente expone la historia, sino también del empeño mental que se puso para lograr contar una historia de amor desde la perspectiva del olvido, sin caer en lo habitual. Es una montaña rusa toda la película, de la cual no te puedes desmontar hasta que hayas terminado y recibido toda la emoción, y sobretodo, captado el mensaje con el cual te deja.

Aquí les dejo el trailer para que vean de qué les hablo. 



Luego de verlo, ¿qué creen? 

Bueno, la razón por la cual esta entrada se llama Ellen Kuras, es porque así se llama la responsable de que la dirección de fotografía de esta película fuera realmente asombrosa. No es que sea una experta en el área, pero puedo decirles que es impactante el juego de planos e iluminación que se crea en cada escena. Lo más interesante es que las pasiones de Kuras siempre se habían encontrado en la egiptología, la escultura y el deporte. ¡Vaya mezcla! Pero gracias a esta, ha sido eclécticamente creativa en todos sus trabajos como directora de fotografía. Todo comenzó cuando decidió tomar una clase de escultura en la universidad, y el cupo se había llenado, hecho que la dejó con la única opción de tomar la clase de Fotografía. Es ahí donde inició su romance con esta, y más tarde, con el cine, el cual le ha permitido trabajar con reconocidos directores, y llegar a convertirse en la única persona en recibir el premio Sundance (Festival Cinematográfico Internacional), en tres ocasiones. 

Aquí les dejo un comentario que expresó sobre su experiencia en el rodaje de Eternal Sunshine of the Spotless Mind:




En Eternal Sunshine of the Spotless Mind lo que ocurrió fue que fijamos la posición de los actores en el set de rodaje por la mañana. Entonces yo tuve que decidir donde colocaba las dos cámaras, de modo que pudiera filmar una parte de la acción y Chris la otra. Por ejemplo, si empezaba a grabar a Jim Carrey y se salía del plano, entonces comenzaba con Kate Winslet. Lo mismo ocurría con Chris. Nos movíamos constantemente por la acción. Fue muy divertido, porque no sólo entraba en juego la coreografía de los actores, sino también la de las cámaras. A veces incluso nos movíamos en plena escena. Rodar estas escenas fue todo un desafío, pero también fue muy interesante. 

Fuente: Libro - Dirección de Fotografía Cinematográfica por Mike Goodridge y Tim Grierson 




Siempre hay algo que contar, 

Denisse.